martes, noviembre 21, 2006

UN PAPÁ EN PROBLEMAS

Era lunes por la mañana y como es habitual me ubiqué en el asiento trasero de la "combi" que me llevaría al trabajo. Ustedes saben…estos colectivos merodean lentamente por la pista como sabuesos para luego abalanzarse como locos al ver a un pasajero.
Yo estaba distraído mirando una revista, cuando de pronto escucho: ¡¡SÍ CARAJO…ESA MUJER ES UNA C…..!!, asustado lo veo entrar, el gritón se sienta a mi costado diciendo más groserías. Al toque identifico cicatrices en su rostro y brazos. La ropa es de "palomilla" y siento su aliento de borracho. No hay escapatoria: huyo como un cobarde o enfrento el peligro valientemente.

Preventivamente, y para no parecer un "punto", me abstengo de mover un músculo de la cara, no debo mostrar mi miedo. Sigo mirando las calles a través de la ventana mientras él sigue hablando en voz alta: "…¡¡no puede ser pe', es injusto...mujer de mierda carajo!!!!!..."

¿Qué michi le pasa a este compadre? digo para mis adentros, mi lado de psicólogo evalúa: ¿paranoide?, psicótico? Nada…afino mis emociones y lo identifico: sólo es un borracho con cólera, está asado y cómo buen "barrunto" comparte su molestia con los que están a su alrededor.

Respiro aliviado, no viene a robar. Está llorando, pero no doblegado…llora rabiando y rezongando. Me hago el loco pero es difícil. Ahora él se dirige a mi, gesticula, mueve las manos estalla en cólera y sigue hablándome sin parar.

Intento no mirar. Me siento intrigado, parece que éste muchacho tiene un problema con su mujer y he escuchado que sufre por su hijo. Me acuerdo que soy psicoterapeuta y a pesar de todas las recomendaciones de mi voz interior, me atrevo a voltear y mirarle directamente.

Me grita: "No puede ser pe' señor…las mujeres son una mierda si o no?". Miro su rostro. Es joven, no debe tener ni 20 años pero es fiero y su voz es muy áspera. Voy más allá y me animo a preguntarle: ¿porqué?.

He entablado una conversación. El muchacho me dice que tiene un hijo, de tres añitos al que adora: "Yo soy un palomilla pé, me recurseo como puedo pé…¿me entiende?" me dice. Es un choro me digo yo.

"Yo trato de ser un buen padre señor...mire el viernes conseguí 100 soles y hoy se los dí a mi mujer…..yo estoy separado de ella…y me los tiró en la cara !! mire…mire mi hombro varón…(se baja el polo) estuve cargando latas para llenar un techo señor….me gané esa plata y se la dí a ella. Ella me dijo: que para la alimentación de mi hijo "eso" no sirve y me la tiró por la cara señor….buuuu!!!!! (llora)

"Yo quiero mucho a mi hjito, lo veo chiquito y tiernito señor, quisiera darle todo lo que la vida no me dió. Mire señor…yo de chiquillo no tenía ni para mis zapatos señor, andaba con unos regalados, a veces eran muy grandes. Yo he sufrido mucho y no quiero que mi hijo sufra igual que yo. Sí usted lo viera…anda limpiecito y bien cambiadito…es mi orgullo!!!" (buuuu!!)

Me siguió hablando, de su ex–mujer, la familia de ella y más detalles domésticos, pero lo que realmente me impresionó fue el afán de este hombre por querer ser un mejor padre. Hay tantos que son tan indiferentes...

Tal vez no sea el mejor, pero en medio de su borrachera identifica algo esencial…aquellas cosas que quiere dar con amor, ¿será revancha? ¿Una necesidad de compensar lo que la vida le negó?, esa característica tan humana de querer hacer feliz a quien se quiere a pesar de no saber cómo hacerlo. Le digo: "…intenta ser mejor persona con ella y serás un orgullo para tu hijo.."

Era incontrolable el chorro de cosas que me contaba, lamentablemente debía irme, mi paradero se acercaba y debía cortar. "---gracias varón...", me dijo. Chau, chau flaco y le doy la mano.

Con pena dejo esta combi. La veo alejarse, otra vez como un sabueso buscando un pasajero.


Hans Gutiérrez

jueves, junio 15, 2006

Un recuerdo de mi papá

Un Recuerdo de mi papá


Mañana celebraremos el día del padre aquí en mi trabajo, el sábado con mis hijos (en el colegio, ¡lindo mi Sebis y Nicki!) y el domingo con mi padre, en su casa.
Este domingo, otra vez con él. Nuevamente el clásico almuerzo familiar, algún vinito para matizar "la cosa" y música criolla, por supuesto.

Sí está de buen humor recrearemos algunas anécdotas familiares protagonizadas por él y seguro recordaremos momentos gratos, reíremos. Quizás haya carcajadas. Ojalá pasemos una tarde digna del mejor recuerdo.

Él ahora está viejito, aún "ronca"...flaco y enfermo pero "ronca". No sé...no siempre me llevé bien con él -lástima- siempre fue duro y muy exigente conmigo, por eso aún hay cierto resentimiento.

Sin embargo, aún guardo un lindo recuerdo de niño con él:

Tenía cuatro años (pequeño, flaquito) y de puro travieso me caigo "rodando" por la escalera, me llevaron al hospital (la asistencia pública) para coserme las heridas en el rostro. Allí me llevó mi abuelita pues mi padre estaba lejos, trabajando y mi madre estaba embarazada y seguramente desesperada. Dolió mucho la intervención quirúrgica...cada puntada dolió, estaba muy asustado y cada golpecito en mi pómulo me hacía llorar más. A veces no duele mucho el dolor físico, más duele el dolor de verte sufriendo.

En esa noche, con un parche que tapaba la mitad de mi cara y un sólo ojo (lloroso), mi papá me sentó en sus rodillas por primera vez. Puso su brazo sobre mi hombro y por esa única vez me dijo que yo era su hijito querido. Que allí estaba él para que me sienta mejor, "¿..hijito estás mejorcito...?" me preguntaba. Esa noche, a pesar del dolor yo me sentí feliz y aún hoy -mientras lo recuerdo- me estremezco.

Es un recuerdo pequeño, pero grato. Por eso cada vez que puedo abrazar a mis hijos y decirles cosas buenas, las hago. Les doy lo que me dieron, lo que me hizo feliz.

Ese es el mejor recuerdo de mi papá.

Un abrazo y feliz día del padre, amigos míos.
Hans Gutiérrez


miércoles, mayo 17, 2006

Viaje al centro de Lima (4)

La zona rosa

He visitado innumerables veces el Centro de Lima...todas sus zonas, sin embargo debo precisar que nunca pensé que, el Jirón Quilca -lugar que regularmente visito con mis hijos para comprar alguna revista o libro viejo- se hubiese convertido en un lupanar.

Ha sido todo un descubrimiento. Conocía este lugar, pero esta vez quería verlo por la noche, con ojos de seguridad ciudadana. Me lo impuse desde hacía sólo unas días, a propósito de una idea de Miguel Blascovich, quien “medio en broma” me propuso este lugar para redactar uno más de mis “Viajes al centro de Lima”.

Mi compañero en esta peligrosa aventura falló, no lo culpo. Ahora yo debía afrontar sólo esta travesía. Entonces, armado de valor esperé hasta las diez de la noche para llegar al cruce de la avenida Garcilaso de la Vega (la Colmena) y el Jirón Quilca. Por precaución dejé mi mochila, celulares y billetera en la oficina –tenía miedo de ser víctima de algún robo- y me enfundé en una casaca grande y oscura para guarecerme del frío y las miradas curiosas. Otra vez traté de ser invisible.

El lugar oscuro, muy oscuro, dí unos pasos (cuadra 1 de Quilca) y frente a mi, en la Plaza Elguera el primer escollo: un grupazo de jóvenes punks, encuerados en negro y con unos peinados rarísimos se sitúan entre el grass y una tienda abandonada. Gesticulan, beben licor...también hay humo, discuten, me miran. Se ven amenazantes con sus púas, calaveras y zapatos punteagudos. Yo: gordito, pequeñito y tímido. Viro y apuro el paso.

No camino ni 50 metros y un tipo me grita “¡empezó el chow...ya empezó el chow!”. Curioso, me detengo. Me dicen: “dos lucas, dos lucas” (2 nuevos soles), pago. Ingreso a este lugar llamado Paraíso azul, bajo por una escalera y veo entre penumbras una barra llena de muchachas con ropa muy sensual, miro a la izquierda y me llama la atención un par de tubos cromados que vienen desde el techo y se clavan en medio de un escenario forrado con tapizón. Al medio una señorita baila acrobáticamente una balada de Gianmarco. Las luces teatrales realzan el espectáculo.

Me impresiona la agilidad de “Tania”, da volatines, se pone en cuclillas, salta y con las piernas se sostiene de la parte alta de uno de los tubos cromados, aterriza dando vueltas, mientras se desabrocha el brassiere.

Alrededor de este escenario hay sillas y algunas mesas para los parroquianos. Yo estoy en primera fila, un par de asientos más allá distingo a un anciano, tendrá entre 70 y 80 años, mira fijamente a la bailarina, ésta se atreve a bajar de su plataforma y –ahora más osada- se desabrocha la tanga. Así, con medio hemisferio al aire se acerca al viejito que parece rejuvenecer ante la ilusión que le da esta oportunidad. Tania pone una mano sobre su hombro y se agacha despacito entre sus piernas, el viejito no tolera más y su mano –que es más fuerte que su dignidad- busca palpar terreno prohibido, chau abuelo.

Ella sigue en la danza y hace lo mismo con otro cliente más...un super-nerd que destaca por sus gruesos lentes de carey y su regordeta cara de hijo único solterón. Esta vez Tania se atreve a más: bailando, se sienta sobre nuestro Nerd y él como si repentinamente le hubiese recibido una descarga eléctrica, trata de aprovechar sus 5 segundos de gloria con un movimiento instintivo y procaz. Termina la canción y ella se retira por una puerta lateral, desde una mesa trasera muchachos cerveceros le gritan eufóricos piropos vulgares. En suma un espectáculo alucinante.

Durante una hora vi bailar por lo menos a una docena de chicas, unas más agraciadas que otras. Terminada la ronda se sientan en la barra, esperando ser abordadas por algún cliente.

Salgo de este antro y sigo caminando, voy a la Plaza San Martín. He perdido algo de miedo, durante el camino he pasado por una calle llena de vendedores ambulantes, malabaristas callejeros, alcohólicos y trasnochadores. Hacen fritangas en este lugar. Se mezclan -entre locos y mendigos- los clásicos oradores de este boulevard. Los dejo, no me detengo, ahora quiero llegar al Jirón Cailloma.

Circundo la Plaza San Martín, “pirañitas” y “pirañones” conversan, maquinan o qué se yo en grupos. Visten harapos, algunos no tienen ni zapatos, se abrigan con frazadas…¡Mamá por qué me metí en esta vaina!, los esquivo con cara de malo, camino fieramente y parece que me dejan pasar. Sí, ser “maloso” da sus resultados.

Observo el Jirón Ocoña y no hay nadie. Durante el día es un hervidero de cambistas de dólares ahora es un lugar fantasmal: “sí me asaltan aquí estoy frito” digo para mis adentros. Camino valientemente una cuadra, a lo lejos veo un grupo de varones pegados a una pared…¿voy o no voy? camino unos pasos, estoy frente al Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social pero igual siento pavor. No, es muy peligroso, me dirijo otra vez a La Colmena.

Camino 100 metros y ahora estoy en la cuadra 6 del Jirón Cailloma Allí hay una camioneta de Serenazgo. Un policía afuera dos serenos dentro. La circulina celeste ilumina chillonamente la calle. Me presento y el Suboficial me indica que no continúe, que es muy peligroso “vé usted a esos jóvenes?” me señala el lugar, “tras ellos hay un callejón, el que pasa por allí es llevado en vilo a su interior” trago saliva. Me salvé de milagro. Él me indica que todas estas calles están plagadas de prostitutas, ladrones y en algunas partes drogas. Me indica que hay 04 unidades móviles vigilando y que en cualquier momento se irá para cubrir una emergencia “mientras estoy aquí los del callejón no salen y se quedan en la puerta”

La gente circula mucho, especialmente varones y las pocas mujeres que hay van en pareja para protegerse. Son muy jóvenes, una de ellas me dice para irme con ella y yo le pregunto ¿cuánto?
Ella me responde: “15 soles y 5 para el hotel”. ¡¡Asuuu 20 soles todo!!. 5 soles el hotel (1 dólar y medio) ¡Un hotel de 1 dólar y medio!…¿se imaginan?

Sigo caminando y otros gritones me dicen: “…chow doble…chow doble!...” , ¿cuánto es? digo y responden: “..una luca, tío..”. Pago, entro y la experiencia es similar a la primera sólo que esta vez el panorama es atroz. Bombillos rojos iluminan este antro, veo bailar en el ¿escenario? a “Deborah”, una rolliza muchacha que se menea paquidérmicamente con un tema de Luís Miguel.

Obviamente no ha ensayado nunca y cuando se acerca a los muchachos ubicados en las sillas es protagonista de un doloroso cuadro de morbo en medio de muchas manos ansiosas que se le acercan para tocarla: ella huye... su alma huye, pero su cuerpo se queda. Termina la canción y se va por un pasadizo, recoge su ropa interior del suelo, me imagino que avergonzada y sudando frío. Me dá vergüenza ajena.

Al rato llega “Antuanet”. Me observaba desde hacía rato y trepadoramente me pregunta si puede sentarse a mi lado. Ella es “rubia” y usa un escote que apenas la cubre, me doy cuenta que ese pecho sólo puede ser el de una madre y le digo: “¿trabajas para mantener a tu hijo...no es verdad?
Sonríe: “Tengo un hijo, de un año de nacido, pero no, no lo hago por él. Dejé este trabajo hace dos años y he regresado para juntar dinero pues debo pagar una deuda”
...¿Y cuánto ganas por día?, le pregunto.
“Yo hago 100…máximo 120 soles (30 ó 40 dólares) por noche. A veces estamos hasta las 6 de la mañana, depende de la cantidad de gente”.
Invítame un trago pe’. Nos vamos a un apartado y tomas conmigo…si quieres sexo debes pagar 50 soles y nos vamos a una habitación en el segundo piso…¿qué tal? ¿vamos?

Le digo que no. Sonrío para no parecer muy “choteador”. No siento el menor interés por ella, no siento nada, tampoco pena. Ella se pone de pie y me dice que si me animo le avise…que no me vaya.

Miro a otros lados y veo a un tipo apretando a una chica contra la pared, a la rolliza Deborah bailando sóla. A otra secuestrando un par de tahúres con dos cervezas. Afuera se escucha la misma letanía “..chow doble, chow doble, chow dobleee...”

Salgo otra vez a la calle covachas similares hay por todos lados, las prostis siguen dando vueltas, un par de rubias están sentadas en la vereda...ebrias y cansadas, en otra esquina un “choro” clava en la pared a un descuidado para vaciarle los bolsillos. Estas personas esperan la sordidez de la noche para convertirse en fieras. Se deshumanizan, hombres y mujeres se pierden para encontrar lo peor de sí mismos.

Roban, mienten, se venden, violentan, buscan dinero fácil.

Hay serenos uniformados de azul, dan vueltas, también hacen rondas, hablan por radios..coordinan, no descansan. Las meretrices pasan por su lado, los ladrones y clientes igual. Los gritones siguen promocionando sus “chows” pero a pesar de tanto esfuerzo, de tanta guardia, de tanta dedicación la seguridad no se ha logrado allí, el miedo continúa -ya no es la calle- el miedo es a cada ser humano.

Hans Gutiérrez

lunes, mayo 01, 2006

Viaje al Centro de Lima (2)


El microbús me dejó frente al Congreso, éste recinto está vigilado por policias que dan cierta sensación de seguridad, pero ésta dura poco, a medida que voy avanzando hacia la Calle Capón veo un Mercado Central añejo y todavía dinámico, familias enteras caminan con temor agarrando fuerte las bolsas con las compras recién hechas. Los vendedores están caminando por todos lados ofreciendo calzoncillos, ropa para niños, veneno para ratas, juguetes, pelotas, ufff! hay de todo y sobre todo barato.


Me sorprende que aún continúe en el ambiente ese terrible olor, no sé si del frigorífico o de basura dejada por los vendedores de pollo y pescado en el sótano del mercado. Pasan carretitas ofreciendo chicha y gaseosas heladas, "..a sol, a sol..." dicen con una voz de locutor antiguo. Veo a un viejito arrodillado gritando a viva voz aleluyas hacia Dios "...que el fin del mundo está cerca, que yo rezo por ustedes..." le caen algunas monedas en una vasijita de plástico. Aquí la gente se gana la vida como puede.
Veo grupitos de 3 ó 4 adolescentes que caminan con mirada rapaz, me escanean, siguen de largo. Yo automáticamente guardo mi billetera tras la correa (bajo el pantalón), oculto mi celular, ahora está seguro. Palpo mis lentes. Todo en orden, continúo. Aparecen ante mi las tiendas de insumos de comida china (patos y pollos ahumados cuelgan en sus vitrinas) Aparecen los chifas, destaca el "San Joy Lao". No hay policías, tampoco serenos. Hay "guachimanes" pero a diferencia de los clásicos hombrecitos con vara en mano y uniforme marrón, hay ante mis ojos tipos con cicatrices y andar avezado, parecen los dueños de la calle, tienen su vara también, pero no de goma es un pedazo de palo de escoba. No sé si siento alegría por la seguridad o tengo más miedo.
El comercio es bárbaro aquí, no hay lujo, hay de todo y a precio de mayorista, es decir más barato. Las pistas está sucias, las veredas también. A pesar del barullo miro los segundos pisos y descubro hermosas cornisas de yeso, paredes desconchadas de quincha, pañales, y calzones colgados al sol, entre palos, cuerdas y fierros. Todo descuidado, lleno de un polvillo negro.
A ratos veo hombres malencarados, que disimulados miran a sus presas. Ágiles mueven el torso, sus ojos buscan el tesoro escondido en cada señora gorda o en algún descuidado. Me alejo, voy por otro lado. Se aglomera la gente, me alejo temeroso otra vez (sé que allí se aprovechan los choros) camino buscando la galería donde por fin compraré el regalo de mi hijo Nicolás. Llegué.
Es una galería nueva, no moderna. Sólo nueva. Otra vez la gente que se aglomera. Huyo y observo con mi "mirada panorámica" para no hacer notar mucho mi interés por la mercadería. Por fin encuentro algo lindo, pregunto el precio, regateo y compro. estoy contento, pero hay un problema: tengo un paquete grande, soy obvio. Dejé de ser anónimo.
Emprendo el camino de regreso. No sé que hacer con mi paquetón. Le hice poner una bolsa negra para disimular pero es imposible. Hay miradas furtivas, los vagos de las esquinas ven con interés mi paquete. Acelero el paso, voy en zig zag, rápido para llegar otra vez a Abancay. Esquivo a ambulantes en sentido contrario, también a viejitos, me tropiezo con señoras entretenidas frente a los escaparates. Voy por la pista, la pista también está llena. Un ambulante arroja agua sucia, casi me cae. Me choco contra el techito de un puesto ambulante, carajo...qué descuidados son! y me sobo la frente, sigo, y sigo.
Llego por fin a la Av. Abancay. No es un alivio, es sólo el lugar en donde tomare mi "combi" de regreso. Encuentro que toda la avenida esta repleta de omnibuses en colas interminables, avanzan con una lentitud exasperante. La gente tiene una mirada extraña, no miran a los demás -al menos no parecen hacerlo- sólo miran hacia sí mismos.
Descubro que nadie quiere mirar por que tampoco desean ser mirados. Oscilan entre la indiferencia y la hostilidad. Yo busco mi combi, esporádicamente llega una pero que va por otra ruta. La lentitud de los microbuses y el miedo a ser robado me obliga a moverme. No puedo estar en un solo lugar, camino lentamente buscando sentirme seguro, pero parece que esa palabra no existe. Veo a delincuentes que suben a un micro, avanzan unos metros y bajan. Me encuentro cara a cara con ellos. Me asusto, no miro, paso de frente trato de ser ..un invisible más.
Ya he caminado cerca de 4 cuadras buscando mi combi salvadora y no llega. Un niño me pide unas monedas, no se las doy…es demasiado peligroso. Ya estoy casi en el Parque Universitario, cuna de trejos ambulantes y choros ebrios. Ya no puedo más. Subo desesperado a un taxi.Estoy ileso, no me robaron, pero que miedo se siente ¿no?.
Continuará...

Hans Gutiérrez

sábado, abril 08, 2006

Los Taxis

Subirse en un taxi se está convirtiendo en un peligro.

Sí señores y señoras, los amigables taxistas limeños, tan conversadores y bromistas (que hacen del viaje una conversación intensa y el trayecto corto) se están convirtiendo en un nuevo peligro urbano, un temor más para nosotros.

Hace tiempo yá, escuchamos casos de delincuentes denominados "mata-taxistas", en ese entonces éllos eran una pobres víctimas.

Los tiempos han cambiado, ahora escuchamos noticias referidas a taxistas que "mañosamente" aprovechan cualquier descuido para quedarse con alguna prenda, maleta o celular, o de aquellos que te dan monedas o billetes falsos con el vuelto. Los taxistas ya no son tan confiables, salvo excepciones.

Recuerden el caso del taxista violador y de los taxistas que con el supuesto "olor a burundanga", crearon pánico en Lima. (A propósito, la palabra "burundanga" sólo fue escuchada por mi en una canción de Celia Cruz y Ángela Carrasco)

Ahora los taxistas se volvieron "choros", sí. Ahora asaltan en complicidad con otros que suben (inconsultamente) al automóvil para consumar el maltrato y robo de inocentes pasajeros. O les quitan el dinero o los secuestran para llevarlos a algún cajero electrónico.

Cómo hacer para que esto no ocurra más? esa es la pregunta. Cómo le hacemos.

Ayer un "ya viejo taxista" me contaba que gracias al sistema GPS (que es un sistema satelital para saber en qué coordenadas se encuentra el carro) logró recuperar su auto a la media hora de haber sido robado. Inclusive atraparon a uno de los ladrones.

También contaba que en ese robo vehicular le robaron la mica y cinta de su carnet del SETAME, obviamente lo usarán con algún carnet falso para crear confianza en los incautos pasajeros.

Me recomendó que los pasajeros deben observar bien el rostro del taxista y en especial sentir la "vibra" del agresor. Me dijo. "cuándo a uno le van a asaltar, uno se dá cuenta...uno lo siente, sabe lo que va a ocurrir, por eso hay que reaccionar antes del asalto.." y comentó que en ocasiones sorprende al asaltante con cosas inusuales: "ahí está mi primo, deténgase!" o "...me siento mal voy a vomitar, detenga el carro" etc.

Es difícil predecir el mal, pero creo que no estaría demás tomar precausiones: tome un auto con señales de taxistas formales, "casquillo" de taxi en el techo, pintura en buen estado y cuyos rostros parezcan confiables: no cicatrices, sí aseados, bien peinados, con ropa formal, el auto limpio.
No sé si habrá más, pero por ahora eso es lo que puedo decir.

Hans Gutiérrez

martes, abril 04, 2006

Viaje al centro de Lima (3)

Han pasado algunos años ya, desde aquella vez en que una linda joven se me acercara para invitarme a una discoteca del centro de Lima a fin de comprobar cómo escolares faltones se embriagaban, drogaban y se entregaban al sexo sin barreras ni tapujos.

No fui. Me sentía viejo y barrigón. No tenía ropa juvenil para intentar entrar en ese mundillo chibolo. La verdad es que me chupé.

He pasado muchas veces por ese lugar y siempre está lleno de gente. La última vez una señorita muy apretadita me invitó a ingresar, lo cual -confieso- me sorprendió. No era el momento, sin embargo -esta vez- pensé en la posibilidad de hacerlo, por lo que me armé de valor y con la complicidad mis amigos Katee, Vladimir y su primo de 16 años planeé una visita a una de estas discotecas diurnas. El objetivo: ver cuánto de inseguridad y delincuencia rodea a estudiantes "faltones" del centro de Lima.

La cita era a la 1 de la tarde, el punto exacto: el cruce de Bolivia y Uruguay en pleno centro de Lima. Hago un estudio de la zona y me percato de que hay muchas academias alrededor. De computación, idiomas, enfermería y otras pre-universitarias. A una cuadra está el histórico colegio Guadalupe (de varones, sí señor) y más allá los colegios de mujeres Rosa de Santa María y Argentina. La Universidad Villarreal está a sólo tres cuadras.

Palpemos la calle. A ver, es verano y hace un calor bárbaro. La gente camina rápido, indiferente a los demás, concentrados en sus propios problemas y afanes. Veo individuos achorados, algo agresivos "en mancha". Chiquillos con mochilas al hombro y grupos de chicas que ríen entre ellas.

Existen muchos hostales allí: HABITACIONES A 10 SOLES.

En la discoteca otro letrero llama mi atención: PROHIBIDO EL INGRESO A MENORES DE EDAD. "...bueno Vladimir tu entras primero, Katee yo voy contigo...sí me dicen algo le dices que soy tu viejo y te estoy acompañando....¿y tu primo Vlady, cómo hacemos con él? obviamente es muy chiquillo...bueno, va contigo. ¿OK?..."

Muchachitas, casi niñas y en mancha ingresan al recinto vienen de los alrededores en jeans y politos apretados, parecen escolares, no deben tener más de 15 años, eso me intimida. Pero he venido preparado, hoy me he vestido diferente: un polo pegado, unos jeans, zapatos de montaña y canguro. Estoy pelucón, aunque canoso y por suerte menos panzón.
Llegamos a la entrada y la chica apretadita otra vez me invita a entrar, más adelante unos tipos fortachones vestidos con chaleco y pantalones negros me dicen "...1 sol....1 sol, choche..." La entrada está a un nuevo sol (30 ctvs. de dólar...qué barato!). Pagué la entrada de todos e ingresamos. No nos hicieron "roche", ni al primo de Vlady -por menor de edad- ni a mi por ser "tío".

Cada uno es revisado, palpan mi ropa tratando de encontrar tragos escondidos o qué se yo. Paso por el umbral de la puerta y no veo nada. Siluetas, sombras de cabezas con dientes blancos, luces de color lila y una conocida salsa haciendo un ruido ensordecedor.
Distingo algunas mesas -muy chiquitas- con asientos largos, todas ocupadas con montañas de mochilas. Veo la pista de baile y sus alrededores. Creo que hay unos mil muchachos y muchachas. Bailan con entusiasmo durante buen rato.

Yo , más conciente de mi edad trato de esconderme entre mis ropas. Le pido a Vladimir que me preste su gorrito. Me lo pongo al revés y nadie me dice nada, camino impunemente entre las chicas y los muchahitos. Trato de afincarme en algún lugar y no puedo, me siento extraño, me siento fuera de lugar, trato de acomodarme y sigo intentando.

Quiero ver como se mueven en la pista de baile, pero desde dentro, entonces le digo a Vlady.."...baila con Katee.." no Hans, es peligroso, temo que me roben. ¿pero que te va a pasar? le contesto. "... No, una vez vine y casi me roban el celular, aqui la gente es bien brava...están bailando y te sacan cuchillo...". Supero el temor, yo me apunto y me pongo a bailar, por suerte es una salsa actual y trato de moverme sin desentonar. me siento duro, sin gracia.

Me impresiona que las chicas van a los baños y regresan con otras ropas. Obviamente vienen del colegio y se han cambiado, miro sus rostros y son de niñas vestidas con atrevidas falditas o ajustados pantalones. Las blusas no existen, apenas son tiritas con pechera. Bailan en grupos acompañadas de muchachos más grandecitos.

En las mesas hay algunos varones adultos, usan aretes, lentes oscuros, cabellos con peinados extravagantes (harto gel) usan aretes y otros hasta barba. Éstos jóvenes tienen algo en común: la actitud, se ven algo intimidantes, como "faites". Katee dice "...estos se creen los papirriquis del lugar.." se les ven abrazados a sus chicas, a las que tienen como accesorios, colgados a ellos. Las besuquean, las tienen como a bebitas, las tocan, las acomodan y ellas "sobradazas".

Suena otro ritmo, llegó la hora del perreo. "...perrrreo, mami perrrreo..." chicos y chicas se conectan: nalgas y pelvis se unen para moverse acompasadamente, las parejas están pegadas (ellas de espaldas) mueven las caderas sensualmente, adelante y atrás...adelante y atrás.. Yo también me muevo y siento ganas de bailar. Pero no puedo...además ¿con quién carajo voy a bailar?....atrás quedaron las tranquilas fiestas familiares, estoy en otro mundo.

Las chicas felices casi agachadas, los chicos más felices -digo yo- dándoles el "apoyo", cogiéndoles las caderas nos morbo "...rómpele el hígado TOMAAA, rómpele el buche TOMAAA..." De rato en rato unas palmadas en el trasero, como quien apura el paso de su yegua. Un espectáculo. Todos conectados, la pista de baile, parece una orgía de cientos de parejas en sensual letanía "...ayyyy papiiiiiiiii..."

Algunos beben cervezas otros, sangrías. Humo de cigarros complementan el ambiente. Las chicas van al baño y regresan vestidas para irse. Llegan otras y repiten la historia. Los papirriquis también se van, con sus "chicas colgadas" por supuesto ¿a dónde? ¿a dónde creen?. "...quieres chuculún, toma, toma chuculuún..".
Entro al baño para terminar esta historia y me encuentro con una cola interminable de muchachos sumergidos en charcos de agua.
No veo más, salvo la queja de Katee que me dice que en el baño de mujeres descubrieron a un hombre -ya mayor- que dijo ser encargado de la limpieza, pero..."con una cara de violador", no veo nada más.
Los minutos no traen ninguna sorpresa, todo se repite mecánicamente. "PERREEÁ, MENEEÁ...chum, chucuchummm...chummm chucuchummm."
Nos vamos, y mis jóvenes amigos asienten.
Salimos otra vez a la calle, los adultos siguen en lo suyo, caminando apresurados, ensimismados, la vida sigue igual...¿los chicos? en la escuela. Nadie sabe nada y en mis oídos aún retumba el coro "...gata fieeraaa...gata fieeraaa.."
Hans Gutiérrez

jueves, marzo 30, 2006

Abuso sexual, internet y seguridad ciudadana

Los peruanos quedamos perplejos al descubrir que en los últimos días, repentinamente, las cabinas de internet dejaron de ser emporios de la información y tecnología para convertirse en “zonas inseguras” para menores de edad, una conversión rapidísima de ángeles a demonios, y es que este mes los medios difundieron y/o hicieron “rebotar” noticias escalofriantes protagonizadas por niños, niñas y adolescentes que fueron víctimas de alguna forma de agresión sexual (violación, secuestro y pornografía infantil) en o alrededor de establecimientos de internet.

Para entender este tema quisiera que lean este artículo desde dos ángulos: El primero, el interés pedagógico por aclarar conceptos referidos al abuso sexual en relación al internet a fin de desarrollar una cultura preventiva y la segunda, de cómo las noticias que atentan contra la seguridad personal crean grandes temores colectivos.

Veamos las siguientes noticias que, en su momento, formaron parte del bullicioso coro mediático que picó nuestro afán investigador al punto de motivar la elaboración del presente artículo:

Miércoles 03 de agosto
“Pervertido que usó Internet para secuestrar a niña pasó a Fiscalía” (El Comercio).

Viernes 12 de agosto
“Cae sujeto filmando video porno con tres menores. Fueron captadas en cabina de internet”(Correo)

Miércoles 17 de agosto
“Detienen sujeto que violó a menor en cabina de internet” (24 horas)


Si leemos con cuidado veremos tres temas vinculados a la agresión sexual. El primero, el caso de seducción y/o secuestro de adolescentes por parte de ocasionales galanes conocidos en el Chat (internet); el segundo, el caso de señoritas de 14 y 18 años captadas por un inescrupuloso sujeto que lanzaba sus imágenes pornográficas a través de una página web para pederastas; y el tercero, el tema de la violación sexual de un niño por parte del encargado de una cabina de internet.

Violación sexual

En el caso del niño violado debo señalar que se dio en circunstancias en las que un menor de 07 años de edad fue víctima de los arrebatos sexuales del administrador (18 años) de una cabina de internet ubicada en el distrito de Comas, cuando no habían más clientes y el niño estaba solo.

Violación sexual es un acto en el que un individuo reduce a un estado de indefensión a su víctima, mediante coacción física o psicológica, para acariciar sus zonas erógenas, tener acceso carnal y satisfacerse sexualmente hasta llegar al orgasmo. Es un acto donde se usa la seducción, la fuerza o intimidación donde la víctima es asumida como débil o por lo menos más débil que él.
Por otro lado y complementariamente, nuestras leyes consideran violación al acto en que con violencia o grave amenaza, se obliga a una persona a tener acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o realiza otros actos análogos introduciendo objetos o partes del cuerpo por alguna de las dos primeras vías. Asimismo, debe señalarse que la pena para aquel que violase a un menor de 7 años es cadena perpetua y entre 30 y 25 años, si la víctima es mayor de esa edad.

Las violaciones no son hechos aislados en nuestra sociedad, según datos procesados por la Secretaría Técnica del CONASEC basados en el anuario estadístico de la PNP, en el 2,003 hubo 5,928 víctimas de violación, de las cuales 23 resultaron asesinadas; mientras que en el 2,004 hubo 5,721 casos de violación y 28 muertes. Esto significa que aproximadamente hay 10 violaciones por día y 2 asesinatos -víctimas de violación- por mes.

En Lima vienen ocurriendo más o menos el 40% de las violaciones reportadas a nivel nacional, ya que en el 2,003 se contabilizaron 2,164 casos y en el 2,004 hubo 2,312. Al respeto debo señalar que mientras a nivel nacional se observa una tendencia descendiente en los índices de violaciones, en Lima se observado un efecto inversamente proporcional.

En Lima, durante el primer semestre del 2,005, la Policía Nacional registró 1,350 casos de violación contra la libertad sexual, correspondiendo 714 de ellos a menores de edad, especialmente en los conos norte, sur y este de Lima. Mientras que a nivel nacional, en ese mismo periodo de tiempo, se han registrado 1,524 casos de delitos contra la libertad sexual, siendo Lima el departamento con mayor cantidad de violaciones seguido por Arequipa, Junín y La Libertad.

Perfil psicológico del pedófilo


Según el manual de la Asociación Psiquiátrica de los Estados Unidos (1995) el concepto "pedofilia" hace referencia a las personas mayores de 16 años que "durante un lapso de seis meses, por lo menos, han tenido fantasías sexualmente excitantes repetidas e intensas, o urgencias sexuales, o que han puesto en práctica conductas que involucraron actividades sexuales con uno o más niños".

1. Pedófilo Preferencial Seductor: Pretende la acción sobre el niño a través de la seducción, el convencimiento y la manipulación del menor. Precisa de un cierto grado de complicidad (o silencio) por parte de su víctima. Suelen escoger a niños/as de su entorno inmediato: hijos, nietos, sobrinos, alumnos.

2. Pedófilo Preferencial Directo: Está integrado en la sociedad, pero se distingue del grupo anterior porque no necesita repetir el abuso sobre el mismo niño/a.

3. Pedófilos Preferenciales Violentos: Buscan a sus víctimas tanto entre niños de su entorno como fuera de él. Su objetivo no es la "conquista" del menor ni nada parecido, sino la agresión sexual y la violación. Éstos pueden matar a sus víctimas.

4. Consumidores de pornografía infantil: Es el grupo más numeroso y en pleno desarrollo de la actualidad, debido en buena medida a la expansión de Internet. Se habla ya de adictos a la pornografía infantil. Por lo general son personas perfectamente integradas en la sociedad.

Características comunes :

Escaso autocontrol
Mayormente son varones.
Con frecuencia buscan trabajos o actividades que les permitan estar cerca de los niños.
Su nivel de reincidencia es altísimo, aun después de ser descubiertos y condenados.
Pueden tener una familia a su cargo, y con frecuencia hijos pequeños.
En un alto porcentaje se trata del padre, el tío o el abuelo de la víctima.
Mayormente no recibieron muestras de afecto durante su infancia-adolescencia.
En muchos casos abusan del alcohol.
Presentan falta de empatía y baja autoestima.
En la mayoría de las ocasiones no padecen trastornos psiquiátricos.
La mayoría no tiene capacidad para controlar su propio comportamiento.

Conductas, que nos dan alertan de un caso de violación, a un menor:

Se resisten a ir a cierto lugar o a quedarse con cierta persona.
Aparecen trastornos del sueño (pesadillas, se orina en la cama, teme dormir sola(o)
Aparecen trastornos en la alimentación (no tiene apetito o tiene mucho apetito de pronto)
Hiperactividad.
Miedo, culpa vergüenza.
De repente rechaza al padre o a la madre de forma repentina.
Puede fugarse de casa para evitar que continúen los abusos.
Pueden rechazar su propio cuerpo, mostrar rencor y desconfianza hacia los adultos y/o tener conocimientos sexuales no adecuados a su edad
Baja su rendimiento escolar y cambia su comportamiento social

¿Qué hacer? Prevenir

No dejarlos solos durante el día.
Cuidar, estar cerca, acompañar a nuestros niños a los lugares en donde pueden estar solos o acompañados por algún adulto desconocido.
Mantener mucha confianza y afecto con nuestros hijos, hablar de diversos temas. Creer en ellos.
Fortalecer la autoestima en ellos. Un posible violador busca seducir para lograr impunidad.
Aleccionarlos sobre este tema, nadie debe tocar su cuerpo, recuerde la canción aquella:”...yo sé cuidar mi cuerpoooo...”
Fortalecer nuestra familia, recuerde: “Familia unida...Perú seguro”
Hans Gutiérrez

martes, marzo 28, 2006

De la corrupción, líbranos señor

Son las 7.30 de la mañana y es irreprimible acercarse a los puestos de periódicos para ver, al igual que los demás, las noticias en los titulares de los diarios limeños. Otra vez se habla del dictador Fujimori, otro escándalo de algún familiar del presidente Toledo -entre otras noticias- Los medios, siempre haciendo escarnio de la corrupción de nuestros gobernantes.

La corrupción y el escándalo cercano a su descubrimiento, resulta siempre un tema vendedor, obvio, pero de qué modo la conciencia de padecer un estado corrupto cala en el ánimo de los peruanos y en el ejercicio de su ciudadanía?

En Lima, Perú reunimos a un grupo de personas para hablar de la percepción de la corrupción en nuestro país, un tema harto conocido y recurrente de los medios de comunicación, un tema que parece enardecer a los peruanos, que genera murmuraciones y el clásico chismorreo limeño.

En el grupo hay jóvenes universitarios, abogados, gente de ONGs, militantes de redes sociales y hasta personas que trabajan en la administración pública, todos entusiasmados tratan inicialmente, de encontrar las razones de la corrupción en nuestro país y luego de esbozar algunas ideas pasan a describir las consecuencias de éstas en nuestra sociedad, todos disciplinadamente pulen sus definiciones y afinan sus conceptos. Ha concluido la primera parte del taller, es el descanso, y mientras beben una gaseosa surge espontáneamente el debate:¿en dónde está la corrupción en el Perú?

“La corrupción está en todos lados” afirma uno que dice trabajar en logística de una dependencia del estado, yo conocí a un administrador a quien los proveedores le decían Maradona, porque todos sabían que con él siempre era el 10 (por ciento de coima) todos asienten y coinciden en que no es sorprendente tal afirmación, que es común para cualquier persona que maneje recursos “ganarse alguito” o “recursearse” como últimamente decimos los peruanos. La corrupción es una práctica cotidiana entre nosotros afirma otro que dice haber pagado 20 soles a un policía para que éste no le requisara el “brevete” o permiso de conducir al ser descubierto ebrio y manejando su auto en una calle de sentido contrario.

La corrupción está también en la educación, señala una militante de redes sociales, seguramente en las más altas esferas, pero también en los profesores y auxiliares de los colegios nacionales “ellos (los alumnos) aprueban sus cursos en una buena borrachera con su profesor en una cantina cercana al colegio” mientras que otra comenta con acidez “los auxiliares de educación de un colegio cercano cobran “una china” (0.50 céntimos de sol) a cada alumno tardón para que ingrese al plantel sin problemas” ¿Y qué de aquellos directores de colegios que hacen cobros indebidos por concepto de matrículas o alquilando el campo deportivo?

“La corrupción es una forma de vida en el país”, dice una señorita que es parte de una ONG y además hija de un bodeguero, un pequeño comerciante. Ella recordó, justo en ese momento, una historia en la que su padre debió modificar el peso de su balanza para poder vender con menos peso cualquiera de sus productos y es que él -que no era mala persona, hay que aclarar- formaba parte de una cadena de transacciones engañosas y resignadamente aceptadas por todos los abarroteros de la zona, a sabiendas que con ello perjudicarían al público “haciéndoles pagar pato” como limeñisimamente decimos nosotros los que vivimos en la capital del Perú.

La conversación, que no era parte del taller, se fue enriqueciendo y ahora ya participaban casi todos los asistentes, cada uno contando la anécdota que corroboraba las opiniones que en materia de corrupción el grupo tenía. Así en esos 30 minutos se fueron dando con intensidad y atropelladamente, caso por caso, las historias más alucinantes de corrupción que todos intuían y que por fin comprobaban. Era una especie de convención de magos en donde todos revelaban el secreto de cada truco de magia. Un descubrimiento tras otro, una confesión tras otra. Nada escapaba a la condena, todas las instancias del estado, qué digo, todas aquellas personas que detentan algún modo de poder habían mostrado, en algún momento, a cada integrante de nuestro grupo una forma de corrupción y lo que es peor todos -de algún modo- validaron con su conformismo y hasta complicidad de lo que, en su momento, vieron.

Y es que todos finamente concluyeron con naturalidad “todo es así pues”. Y yo dije: “...la corrupción está en todos lados...no nos gusta, pero finalmente la aceptamos, aunque eso suene despreciable..” De algún extraño modo se ha ido acercando a nuestras transacciones más mínimas y las hemos ido validando y dándoles presencia, ahora forma parte de nuestras vidas.

Luego de hacer el recuento de las historias escuchadas hoy, me doy cuenta que casi todo está manchado, que casi nada se salva, como diría Gonzáles Prada “donde pones el dedo salta la pus”...¿Pero cómo hemos hecho para convivir con ella? ¿Cómo hemos aprendido a aceptar su obvia presencia?

Volvemos todos al taller, esta vez hablamos de la corrupción a gran escala, de los grandes empresarios que entorpecen al estado, de los gobernantes, que en algún momento compraron su candidatura para manejar el país, del narcotráfico, de su influencia en la criminalidad en las zonas andinas de esta región americana, de la política internacional. Se habló de la impunidad. Análisis profundos, sesudas conceptualizaciones, plataformas, grupos impulsores, actas, compromisos, nos vemos tal fecha, gracias. Abrazos, besitos, intercambio de e-mails y números de celulares. Chau.

De regreso a casa, en un taxi, seguía reflexionando acerca de esta nueva experiencia tratando de hacerla aterrizar y le pregunto al conductor sobre este tema y éste -como sólo lo hacen las personas con “mucha calle”- me respondió que efectivamente todo estaba corrupto pero que sólo la distinguíamos cuando se daba por descubierta y se convertía en escándalo “Dios perdona el pecado, pero no el escándalo” me re-afirmó.

Quedé mudo y en esos minutos silenciosos desfilaron en mi mente las imágenes de noticieros, titulares de prensa sensacionalista, políticos rojos de ira buscando culpables por el escándalo del momento, comentarios de condena en la sobremesa, en el trabajo o en el bus.

Si pues, atiné a responderle. “todos de algún modo somos cómplices de la corrupción y la aceptamos....qué robe pero que haga algo! decimos de los mandatarios”. Todos de algún modo avalamos al sistema que está enfermo pero sólo lo condenamos cuando lo que es obvio se visualiza nítidamente.

El taxista enciende la radio y luego de buscar inútilmente en el dial se sitúa en una emisora donde claramente escuchamos una opinión en una encuesta de calle: ¿Por quién votarás en estas elecciones? Yo voto por Humala pues “choche”, respondió una voz, es el cambio porque todo está mal, ¡hay que empezar de nuevo pe’!,

Siguieron otras opiniones, otros nombres, otras alternativas. Pero la razón que esgrimió el primero quedó retumbando en mis oídos. Todo está mal, hay que empezar de nuevo”. De pronto, todo lo reflexionado durante el día cobra sentido y vertiginosamente me encuentro una enseñanza: Todos percibimos directamente la presencia de la corrupción, los ciudadanos -especialmente la sentimos- en nuestras economías, en nuestra convivencia, en nuestras interacciones, No queremos verla, tal vez nuestra moral lo impide, porque al ser concientes de ella sentimos dolor, decepción, desánimo para ver el futuro, nos deprimimos.

Paradójicamente, cuando el escándalo hace notoria la corrupción a gran escala de nuestras más altas autoridades, duele comprobar que fuimos engañados por quien se decía probo -al menos más que nosotros- y reclamamos furiosos justicia porque lo que disgusta es comprobar el engaño, la desesperanza y más aún la impunidad. Tal vez ese sea el motivo para que muchos busquen cambios, especialmente radicales, quizás hasta irreflexivos. Es preferible evaluar, pensar y ubicarnos para decidir qué hacer. Es mejor construir.

El taxista llega a mi destino, le pago y luego de observarlo me devuelve el billete, “es falso choche” me dice. Miro el billete y me doy cuenta que también a mi me engañaron, quise maldecir y discutir pero me contuve, me di cuenta que fui ingenuo que me dejé engañar, que también es mi responsabilidad.
Hans Gutiérrez




SUPERIOR ELOY VERA. El Nonone Arequipeño

El Cabo Nonone ya no está entre nosotros para verle actuar, para gozar de su maestría, para aprender de él. Aparentemente su época ya pasó, sin embargo en estos tiempos áridos para los buenos modales, brilla con luz propia en Arequipa un policía de tránsito al que llaman “El amable” el Superior ELOY VERA NEYRA.

Al Superior Vera Neyra lo conocí en la Blanca Ciudad, estaba mirando la bella catedral mistiana, cuando de pronto llamó mi atención un policía de tránsito que con ademanes armoniosos, con mucha personalidad y con una sonrisa eterna en los labios dirigía el tránsito vehicular. Durante largos minutos miré detenidamente sus movimientos, casi coreográficos, su elegancia, la amabilidad con la que hablaba a los conductores y la dulzura con que detenía el tránsito para hacer pasar a una ancianita o a algún gordito apurado.

Hablaba alto...con cariño, pero alto. Para que todos le escuchen, casi un manual recitado al público, una capacitación sobre civismo...qué hacer y qué no hacer para convivir en armonía, realmente un placer el mirar este ser humano.

Pregunté a los que estaban a mi alrededor cómo se llamaba y sí siempre fue así: “el policía amigo....el amable” me respondieron. “Es muy querido en Arequipa” me dijo otro, “es un policía emblemático de nuestra ciudad” alcanzó a precisarme un señor ya entrado en años.


HISTORIA DE UNA CRÓNICA

La impresión que me causó el Superior Vera Neyra, la traje a Lima guardándola en el cofre de los proyectos no terminados. La oportunidad de proponer algunos artículos para esta página WEB, me hizo darle forma y un objetivo: recordarle a nuestra ciudadanía que nuestra Policía Nacional tiene entre sus elementos a héroes y hombres ejemplares –a veces anónimos- y que al conocerlos sentiremos mucho orgullo.

El esfuerzo por obtener información sobre el Superior Vera Neyra ha sido arduo, nuestra intención es mostrarles el lado humano de la policía, recoger sus anécdotas, sus historias llenas de humanidad, desmitificar la imagen del superpolicía y comprender al policía de carne y hueso, a ese niño que desde siempre quiso ser policía y ahora de grande cumple con su anhelo.

Hemos obtenido recortes periodísticos valiosos de este singular policía arequipeño, gracias a la colaboración de Geraldine Guillén, trabajadora social y funcionaria de la Municipalidad de Cerro Colorado de Arequipa.

Nuestras palabras quedan cortas para describir a Vera Neyra, por eso les hago llegar el testimonio de algunos periodistas arequipeños con la intención de plasmar la real dimensión de nuestro personaje.


EL POLICÍA EJEMPLAR

Cada vez que circulo por la ciudad, manejando o simplemente de pasajero y está dirigiendo el tránsito el policía Eloy Vera Neyra, confieso que me dan ganas de aplaudirlo. Y si no lo hago juntando las manos, lo saludo cariñosamente y le alcanzo un ¡buena Eloy!
Vera Neyra es un policía que goza con su trabajo. Que disfruta haciendo que los vehículos circulen ordenadamente y que los peatones sean respetados, con mayor razón cuando son ancianos o niños.

Don Eloy tiene la virtud de educar antes que sancionar. De explicarle al chofer que cometió una infracción y que debe tener más cuidado. Y lo hace –porque lo hemos advertido varias veces- con respeto y cuando es menester con energía.

Artículo de Martín Rodríguez. Diario Correo de Arequipa. 27 de Mayo de 1,999.
¿Quién no conoce a Eloy Vera Neyra?

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UN TOCHITO CON BONITO CORAZÓN

Ubicado en el portal de Flores, el policía de tránsito Eloy Vera Neyra intenta descongestionar el tránsito y ayuda a cruzar a los arequipeños que transitan por las calles aledañas a la Plaza de Armas.

“Ahí nomás mamita, en un momento pasa” dijo solícito a una anciana, para luego paralizar el tránsito, tomarla del brazo y ayudarla a cruzar, despidiéndose con una sonrisa y un beso en la frente.

El policía Eloy Vera Neyra no se cansa de ser así, para él la amabilidad, el servicio y la honradez son principios elementales que deben gobernar a la PNP.

Cortesía: Diario El Popular de Arequipa. 25 de enero del 2004

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ELOY VERA NEYRA. El Policía amigo

Todo un personaje, un símbolo de la vocación de servicio hecha con arte y creatividad resulta ser Eloy Vera Neyra, el reconocido “Policía amigo” de Arequipa y el Perú, quien nos abrió las puertas de su vida para contar la historia de un hombre que sin lugar a dudas ha dado una lección de valores humanos y respeto a todo el Perú y países extranjeros que han visto u oído hablar de su particular y carismática forma de servir como policía, arrancando sonrisas y cambiando el humor de aquellos que tuvieron la suerte de cruzar por las calles donde el policía se convierte en amigo, caballero y artista.

Artículo: Raúl Rodríguez, Revista Show de Arequipa, abril 2001.

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ENTREVISTA A ELOY VERA NEYRA “EL POLICÍA AMIGO”

Aún recuerda que fue un primero de marzo del año 68 que ingresó a la entonces Guardia Civil del Perú. De niño soñó con convertirse en policía. Un tío suyo ya lo había motivado a seguir esta noble profesión “respetando el uniforme y desarrollando una función de justicia con equidad”, ese era su pensamiento.

Hoy se ha convertido en el “policía amigo”, aquel que siempre habla con orgullo y amor de su profesión. “Sí le ponemos un poquito de corazón a todo lo que hacemos creo que saldremos airosos de nuestra función policial”, sostiene Eloy Vera Neyra, ejemplo y símbolo de la Policía Nacional.

“Por mi labor siento yo la mayor de las satisfacciones” dice con solemnidad y agradece a “Dios por que me da la vida” y también a su institución “porque me permite llevar su uniforme con altura”. Pero sobre todas las cosas, desea el “bienestar de la ciudadanía... con mucho amor, con mucho corazón, con solidez moral, sabiendo que mi razón de existir, como policía, es la ciudadanía”.

Cada vez que retorna a su casa luego de una larga jornada reflexiona sobre su trabajo diario “qué hice durante el día y sí lo hice bien, mal o qué me faltó hacer...mañana tendré la oportunidad de hacerlo mejor, pues lo voy ha hacer con una sonrisa”


Alto a la corrupción

Como “reprochable y asqueroso”, califica Eloy Vera los actos de corrupción de algunos malos policías que han dañado la imagen de la institución. “Ponemos en riesgo la imagen de la policía, la seguridad como institución y lo que es más, la confianza de nuestra ciudadanía la estamos defraudando”, sentencia.

Afirma que la ciudadanía “confía en la autoridad del policía” y si hay actos de inmoralidad estos deben ser cortados “ desde la raíz, porque estos miembros, no deben componer la Policía Nacional del Perú, deben ser desterrados, de por vida, por la sencilla y única razón, que no se puede aprovechar de la ciudadanía”

Cómo devolver la confianza

La receta para devolver la confianza es simple, en opinión, del policía Vera.“Todas las autoridades deben estar imbuidas de los valores humanos”, sostiene que deben mostrar su verdadera solidez moral, su honradez, para un mejor acercamiento a la población. El policía debe “ser el constante orientador de la ciudadanía”, afirma.

Eloy Vera califica su trabajo como un ejemplo a seguir. “No quiero ser vanidoso, creo que la ciudadanía me dice, o me sindica como el policía ejemplo de Perú”. Dice que como policía él puede instruir con el ejemplo, de esta manera sus hermanos policías podrán encontrar que no hay mayor recompensa que el escuchar las gracias de la gente que se encuentra segura por el desenvolvimiento de su amigo el policía.

Es férreo crítico de los linchamientos. “Todo ajusticiamiento esta fuera de la ley, obviamente no estoy de acuerdo y condeno esa situación”. Es un convencido que la “ ciudadanía, no se va a sobresalir de todos lo cánones, y van a actuar siempre a lado de la verdad, de la justicia”
Sería muy difícil transcribir la riqueza de las opiniones del Superior Vera Neyra, es un libro abierto. Tiene ideas muy claras respecto a los valores y la función tiene el policía en el mundo de hoy, percibimos en él un afán pedagógico muy marcado y creemos que su ejemplo e influencia puede y debe replicarse en las nuevas generaciones de la Policía Nacional, esperemos que sí.


ANÉCDOTAS

En dirección a su casa había una arteria continuamente congestionada por autos, un día el Superior Vera Neyra decidió pararse unos minutos en esas calles, tomó su silbato y ayudó a descongestionar el tránsito. Esta peculiar rutina fue contada por un medio de comunicación y difundida a nivel nacional, lo demás es historia conocida.

En octubre de 1984, en la Comisaría de Tiabaya, el Guardia Civil Eloy Vera Neyra debe atender un caso de emergencia: La señora Alicia Peñaloza de Castillo tiene dolores de parto y no hay transporte para llevarla al hospital. Se viste de médico y trata de ayudar en el difícil trabajo de parto y después de mucho esfuerzo vio la luz un robusto varoncito al que bautizaron con el nombre de Eloy.

Durante los primeros años del 2003 participa como actor principal en un documental sobre los policías en el mundo. Acompaña a nuestro entrevistado la Miss Corea del Sur (Seul 2002) MYN YI a fin de difundir el filme en el mundo entero.


DISTINCIONES

Policía del año en 1998
Promotor de Paz y la Seguridad Mundial de la O.N.U. (Italia – 2001)
Grado Militar de Excelentísimo Teniente de los Basco – Blu de la O.N.U (Ginebra Suiza, 2001)
Grado Militar de Comandante General de los Cascos Azules del Perú. Sede Arequipa (Italia, 2002)
Grado Militar Excelentísimo Coronel, Comandante General de los Basco – Blu UNEDU-ONU Sede Arequipa (Venezuela 2,003)
Medalla del Papa Juan Pablo II
Medalla de la Reina Sofía de España

Hans Gutiérrez


Rescatando al Cabo Nonone

Parafraseando a la famosa película Rescatando al soldado Ryan, escribimos este artículo con la esperanza de rescatar en cada lector el recuerdo de esos policías de antaño que se ganaron a pulso el respeto de la ciudadanía.

En la película “...Ryan” es el único vivo de cuatro hermanos, todos muertos en batalla durante la 2da. Guerra mundial. A fin de aliviar el dolor de la madre el ejército estadounidense envía un batallón para rescatarlo y traerlo de regreso sano y salvo a casa. El Capitán Miller su gran amigo y salvador muere al final del trayecto diciéndole en sus últimas palabras: “...espero que todo este esfuerzo haya valido la pena...”

Muchos años después, Ryan, ya anciano y frente a la tumba de su amigo Miller le pregunta angustiado a su esposa si durante todos estos años él había sido un buen hombre. Ella responde que si.

El Cabo Nonone es para nosotros un caballero perdido en el olvido, un héroe extraviado. Para rescatarlo debemos emprender una esforzada labor, traer su recuerdo y presentarlo como ejemplo a estas nuevas generaciones. Una iniciativa que esperamos ayude a reflexionar a nuestros policías para que pregunten en su vejez y sin rubor, si en todos estos años, fueron realmente hombres buenos.

No recuerdo exactamente cuando fue que escuche por primera vez su nombre. Pero mi abuelo lo repetía con mucha frecuencia. Nonone, era alto, grueso, de ojos picaros, cabellos ensortijados cortos y eterna sonrisa. Vestir su pulcro uniforme, de la Policía de tránsito, era su máximo orgullo.

Reynaldo Nonone Vivanco, era su nombre completo y era todo un personaje, en la Lima de los años 40. Más conocido como el “cabo Nonone”, se ganó el cariño y respeto de los limeños por su forma tan peculiar de dirigir el tránsito .

Era común verlo blandiendo sus largos brazos como molino de viento, apurando el paso de los transeúntes o deteniendo el tráfico de modernos Ford o lujosos Cadilac, con extrema elegancia. “Es un verdadero show verlo”, se comentaba en bares y restaurantes de El Cercado.

Nonone, recorría plazas y calles, y era visto con turistas tomándose fotos o simplemente arremolinaba gente para verlo en acción. También es recordado por ser el único policía de nuestra historia en haber recibido el saludo de un mandatario. El ex presidente de la República General, Manuel A. Odria, detenía su comitiva oficial cada vez que podía para saludar a tan singular símbolo de la policía.

Nonone, acuño frases de caballerosidad como “tenga Ud. la amabilidad de pasar señor” o “ si maneja con cuidado puede evitar accidentes de tránsito”. Una revista brasileña lo calificó como “O mais grande policía do mundo”.
Dinámico y siempre respetuoso, nunca tuvo necesidad de emplear su revólver ni agredir verbal o físicamente a un chofer.

En su honor el “Carreta” Jorge Pérez y el “Pato” Jorge Álvarez lo inmortalizaron en una polca que decía así: "¡Qué tráfico compadre! Nonone ya está loco, metiendo papeletas, a más ya no poder..."

En la Lima de los años maravillosos, el cabo Nonone, se distinguió entre sus compañeros por sus excelentes valores de amor y respeto a sus semejantes. Su legado debe ser imitado por las nuevas generaciones, más aún, en momentos de grave crisis social que castiga a nuestra ciudadanía.


Los valores del Cabo Nonone

La decencia

El valor de la decencia nos recuerda la importancia de vivir y comportarse dignamente en todo lugar, es decir, dejar hablar de temas que puedan incomodar a los demás y evitar mirar con insistencia la belleza física de algún hombre o mujer. No basta que una dama tenga principios y valores sino que demuestre ser alguien con integridad y buen juicio.

La falta de este valor hace que las relaciones con personas del sexo opuesto sean inestables y poco duraderas, porque estos individuos buscan ansiosamente el placer, detestan las responsabilidades. Por esta razón existen mayores casos de infidelidades, divorcios, madres solteras, abortos y cambios de parejas en los jóvenes. Los padres tienen la gran responsabilidad de inculcar la decencia en sus hijos y así la sociedad cambiara para bien.

Hans Gutiérrez





Fotos: Cortesía CARETAS
Fuentes: Dirección de Información PNP / Patrimonio Histórico Policial.
Tema musical “Qué tráfico compadre” versión MIDI: Ricardo M. Serrano. El Rincón Musical Peruano. www.musicaperuana.com

lunes, marzo 27, 2006

Parricidios y matricidios

Parricidio: Muerte intencionada de uno de los padres realizado por un hijo. Es una variante rara de asesinato y violencia intrafamiliar que ocurre en circunstancias extrañas y aisladas.

Lima está horrorizada: Giuliana Llamoja asesinó a su madre de 63 puñaladas. Ella está en el ojo de la tormenta, es objeto de maldiciones y apresuradas opiniones de doctos y de atrevidos comunicadores.

Veamos el caso: Giuliana es una linda y talentosa joven de 18 años. Hija de un juez, destacada estudiante de derecho de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón y con evidentes dotes para el arte.

Éstas habilidades la llevaron a ganar premios de poesía e incluso ser finalista en un concurso de baile televisivo. Una joven quizás con más ventajas y oportunidades que otras.

Qué ocurría detrás de esta aparente fachada de éxito? según el Juez Llamoja, padre y ahora viudo: “...llevaba una vida familiar normal y con problemas como todos...” Un amigo de Giuliana –entrevistado por un medio de comunicación- dijo que ella se creía “lo máximo” y era difícil llevarse bien con ella. Es obvio que, como muchas familias aparentemente felices, se esconde entre las sombras los signos inequívocos de la violencia.

Mientras veía bailar exageradamente a Giuliana en la TV. me preguntaba cuánta necesidad de atención habría en esta muchacha, cuánta necesidad de reconocimiento, cuánta necesidad de éxito...cuánta de amor.

Alguna vez Alfredo Bryce, nuestro laureado escritor dijo que escribía literatura para ser amado; igual, leo los versos de Giuliana que me dicen “...Dame un derrotero, una razón, / un campo de plumas / más allá de las lágrimas que azotan atrozmente el mediodía..” y me repito: cuánta necesidad de amor... sólo un alma dolida puede traer consigo tanta violencia.

La violencia familiar suele crear víctimas que tarde o temprano nos tirarán a la cara los errores cometidos y tal vez no nos dejarán dormir en paz nunca más.

Es posible que Giuliana sea producto de una vida familiar insana (patológica), cuya dinámica está representada en el clásico complejo de electra: la hija busca el amor y aceptación incondicional del padre y para ello rivaliza con su madre, en ese contexto, el padre menosprecia y desmoraliza a su esposa, dejando el espacio necesario para que emerja una hija habilidosa, pujante y exitosa....pero no aceptada por su madre, seguro muy enfurecida...una lástima.

Tal vez, el aparente éxito de Giuliana (con el apoyo de su padre) la llevó a trastocar los roles familiares, mamá seguramente era "...una pesada, una criticona...una fracasada...", por eso ella no dudó en que “tenía que librarse de sus tormentos”.

La desvalorización de los roles paternos es una grave fractura en el respeto (de los hijos) a las reglas de convivencia en el mundo. Un mundo con personas que no respetan las mínimas reglas de convivencia es un mundo caótico, un mundo peligroso y terrible.

La violencia familiar es producto de las desigualdades entre hombres y mujeres, es cierto, pero también lo es que estamos en una época donde las jóvenes afrontan retos cada vez más radicales, alejándose del paradigma de madre y seguramente acercándose a comportamientos más libres y contemporáneos. En el caso de la señora María del Carmen, madre de Giuliana ¿cuánto habrá deseado acercarla al rol tradicional de mujer y de madre? ¿Cuánto habrá criticado? ¿Cuánto habrá fracasado?

En esta época nuestra, los matricidios (variante femenina de los parricidios) no son casos aislados, hace pocos meses en el Perú fuimos testigos del caso de un individuo con problemas mentales que asesinó a su anciana madre, en España se han reportado muchos casos similares y en Estados Unidos los parricidios representan el 2% de todos los asesinatos siendo el 78% de estos asesinatos protagonizados por menores de 18 años.

En todo caso centrémonos en esta época, en que las contradicciones de la modernidad y la competencia crean las condiciones para respirar violencia en nuestras familias, ésta es siempre una bomba para el futuro cuyas esquirlas dejarán heridos a muchos.

Sería fácil decir NO HAGAMOS VIOLENCIA, tal vez sea más adecuado decir preservemos nuestros roles paternos, reforcemos nuestros valores, seamos consecuentes con lo que hacemos y predicamos, seamos más honestos, simple y llanamente amemos a los nuestros. (fotos cortesía La República)
Hans Gutiérrez

El plan de Ollanta Humala

Se ha publicado en el diario LA PRIMERA, la trascripción del Plan de Gobierno, acciones y medidas del Partido Nacionalista Uniendo al Perú”, en donde el candidato presidencial Ollanta Humala propondría 22 reformas para el primer año de su eventual gobierno.

Al respecto debo señalar que el punto 10 del mencionado plan dice lo siguiente:


“...10) Formar aproximadamente 95,000 unidades territoriales de Seguridad Ciudadana. Demarcados por una cuadra, manzana, lote y/o área estándar: que tendría un representante, otro del municipio y de la Policía Nacional del Perú, a efectos de contrarrestar el incremento de la delincuencia, drogadicción y robo....”

Obviamente, el candidato Humala -acorde a su perfil de político radical- desconoce la legislación vigente y fiel a la tradición local piensa rehacer todo nuevamente y re-fundar un sistema de convivencia cívica cambiando las reglas de juego. Es decir: borrón y a empezar otra vez.

Desde su perspectiva “todo está mal” y él lo hará mejor! (yo estoy bien, tu estás mal) Clásico, muy clásico.

Creí que la época de los “Caudillos” había pasado, creí que la época de los “Mesías” había acabado, creí que la época de los “Pachacutecs” finalizaba. No, nuestro país, que se decía adolescente regresionó a niño buscando al padre maravilloso que siempre promete y que nunca satisface sus expectativas. Es un mal nacional.

Los que frisamos los 40 ó más años sabemos que estas posturas políticas son cíclicas, es decir aparecen cada 2 décadas, para luego desaparecer dejando al país en ruina y al “gran papá” en huída veloz y cura de silencio.

Vamos al análisis técnico:

Por ejemplo la idea de formar 95,000 unidades territoriales suena a jurisdicciones militares pero ¿¡¡¡95,000!!!? ¿bajo qué criterio? Quiere decir entonces que se dividirá al Perú en 95,000 secciones?

Actualmente, según el INEI, existen 1,831 distritos a nivel nacional . Sí se cumpliese la propuesta del señor Humala cada distrito sería dividido en 51 partes. éstos espacios territoriales serían manejados por un representante del Municipio y otro de la Policía Nacional. O sea, se destinarían 51 policías por distrito.

Sí señores, los escasos 95,000 efectivos con que cuenta la Policía Nacional se dividirían en grupos de 51 por distrito, justito. Y punto.

Asimismo, según el criterio Humalista los 51 representantes del Alcalde tendrían las mismas funciones que la PNP (¿?) estarían con el mismo peso y valía.

Obviamente esta postura creará discrepancias, cada uno tiene funciones diferentes que cumplir, los Alcaldes son elegidos por el pueblo, diseñan políticas y son administradores y decisores del poder local. Los Policías tienen otras funciones, muy importantes por cierto, pero diferentes siendo su función principal lo técnico y operativo en seguridad ciudadana.

¿Atrás quedarían nuestros esfuerzos por hacer de los Alcaldes “Presidentes de los Comités Distritales de Seguridad Ciudadana?, atrás quedarán los esfuerzos por “empoderarlos”, atrás quedarán los esfuerzos por crear una red civil ordenada, democrática, participativa y preventiva para la seguridad ciudadana.

Por otro lado la concepción de seguridad ciudadana, más integral, más preventiva y sobre todo más constructiva en el sentido de crear una cultura de paz y de seguridad ciudadana quedaría de lado. Bien lo dice el señor Ollanta, el objeto de lucha es la: “delincuencia, drogadicción y robo”. Es decir el clásico modelo de atrapar delincuentes (“apagafuegos” amigos, apagafuegos!)

En otras palabras, volveremos a retroceder...qué retroceder! a destruir lo construido. ¿Es que nadie se atreve a opinar? Es que vamos a quedarnos callados y dejar hacer, dejar pasar? Espero que no. Aquí va la primera opinión.
Hans Gutiérrez

domingo, marzo 26, 2006

Jóvenes, seguridad ciudadana y género

Expresiones como “..Sí se puede!..” “...los jóvenes necesitamos participar...” entre otras fueron pronunciadas con gran entusiasmo y determinación por los participantes del Taller LíderesJOV del proyecto piloto Líderes Jóvenes Voluntarios para la Seguridad Ciudadana, organizado por la Secretaría Técnica del CONASEC en diciembre del 2005. Este evento convocó a una muestra de 30 jóvenes pertenecientes a programas sociales de Municipios distritales de Lima.

Este piloto confirmó, en el equipo técnico, muchas esperanzas para el trabajo futuro así como también –hizo notorio- el estrecho camino existente entre los buenos deseos juveniles y las debilidades del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana SINASEC1 .

La intención de este artículo es identificar aquellos factores que pueden dificultar la incorporación de los jóvenes en los esfuerzos por la seguridad ciudadana y en específico las tendencias de muchos alcaldes por interpretar erróneamente el espíritu de la ley 27933, que dio origen al Sistema.

Entonces las preguntas que le propongo a usted amigo(a) lector(a) son: ¿ésta red de Comités denominada SINASEC estará preparada para incorporar a los jóvenes? ¿están preparados para hacer seguridad ciudadana? ¿Los Municipios podrán articular las iniciativas juveniles de manera efectiva?

Para responder a estas interrogantes debemos conocer y analizar su problemática. Veamos...
El SINASEC existe?

En principio, debo aclarar que la ley 27933 le dio vida desde hace casi 3 años, en ese sentido -el Consejo Nacional CONASEC2 funciona- y cada mes su presidente (que es el Ministro del Interior) participa en las sesiones, está al tanto de la seguridad ciudadana, propone acciones inmediatas y basa su efectivismo en los esfuerzos de la Policía Nacional del Perú.

Claro Ud. dirá –y con toda razón- ése es el Conasec, pero...¿el SINASEC?

El SINASEC está integrado por 1,421 Comités de Seguridad Ciudadana instalados en distritos, provincias y regiones a nivel nacional (77% de 1,854) y ojo! presididos por todos los Alcaldes y Presidentes Regionales. Ah...entonces si existe!
.
Pero una cosa son Comités instalados y otra Comités funcionando. Los Comités “instalados” han cumplido con el requisito leg
al de haber sesionado al menos una vez, en esa sesión han juramentado y firmaron un acta. En esa condición se encuentran muchos. Ahí se quedan casi todos. Se espera más. Que los Comités “funcionen” -es decir sesionen mensualmente- pero eso ocurre poco. Sin embargo, se quiere mucho más:

Primero: La presencia, en cada sesión, del mínimo de personalidades que la ley especifica

Segundo: Que las sesiones del Comité cumplan con lo esperado, es decir la participación democrática y ánimo preventivo de actores sociales que representen a instituciones, poderes del Estado y especialmente a los vecinos, para hacer frente al delito creando un ambiente de paz y seguridad ciudadana.

En la actualidad sabemos que hay un muy limitado número de Comités Distritales de Seguridad Ciudadana4 que sesionan y funcionan. Estamos aún lejos del ideal. Lamentablemente la mayoría (cuando sesiona) lo hace solamente con el Alcalde, su Jefe de Serenazgo y Comisario, limitando otras opiniones e iniciativas, es decir atentando contra el espíritu participativo de la ley, pero ¿porqué ocurre eso?

SEGURIDAD y PODER / SEGURIDAD y GÉNERO

En un Municipio, el Alcalde es el Presidente de la Seguridad Ciudadana del Distrito y su brazo derecho el Secretario Técnico del Comité.

Está bien, pero, veámoslo de este modo: El jefe de Serenazgo tiene bajo un orden jerárquico-militar a personal uniformado, maneja presupuesto para el funcionamiento y mantenimiento de locales, autos, motos, bicicletas y equipos de radio. Más aún, es quien da seguridad, protege vidas, impide robos a transeúntes, negocios y empresas, es decir, tiene poder.

Obviamente el poder es necesario para un Secretario Técnico de Seguridad Ciudadana, para cualquiera que busca hacer una buena gestión. Tal vez por esa razón muchos Alcaldes le dan este cargo al Jefe de Serenazgo. ....¿Será ese el camino correcto?

¿A quien se escoge como Jefe de Serenazgo? Pues a personal retirado de la policía o de la vida militar. Que sepa hacer operativos, atrapar delincuentes, que sepa conducir grupos, saber mínimamente de leyes y especialmente que pueda tener conexiones con la Comisaría y Policías.

....¿Eso es lo que se busca?

Lo que “el espíritu de la ley” busca es algo parecido, tal vez más completo, con una visión más amplia y preventiva de la seguridad, vinculándola con el desarrollo humano, con la calidad de vida, con criterio técnico y especialmente a la luz de una profesión o especialización en las ciencias sociales.

Entonces hay un divorcio entre lo que hay y lo que se espera!

Sí. Pero eso tiene solución. En los Municipios existen oficinas de participación vecinal, de gestión comunitaria, de juventudes etc. que están desconectadas al tema de seguridad...qué digo: Divorciadas. Lo que debemos hacer es vincularlos. Vincular los temas sociales a los temas de seguridad.

Qué el Secretario Técnico de Seguridad Ciudadana o Jefe de Serenazgo coordine opiniones con las Direcciones, Gerencias u Áreas sociales.

Los temas sociales son vistos por el común de los varones como intrascendentes y sosos. Si lo vemos desde una perspectiva de género “La Seguridad es cosa de hombres y lo social...de mujeres” Sí pues, una charla de “Escuela de Padres” (útil para prevenir el pandillaje, por ejemplo) llena un auditorio de señoras. En cambio, un operativo contra delincuentes requiere hombres...fuertes y dispuestos a pelear y sí hay una charla sobre seguridad ciudadana no duden...habrán varones!

...Este tema atraviesa por una solución de género. Sí señor...y señora!

Entonces porqué limitar este asunto sólo a hombres. En la práctica hemos visto que el gran movimiento denominado Juntas Vecinales tiene como protagonistas a un número importante de mujeres, lideresas comunitarias, que movilizan vigorosamente a las autoridades para fortalecer su organización y la seguridad ciudadana.

Si solucionamos estos problemas podremos trabajar con jóvenes, por lo que sugiero Incorporar a las Gerencias de Desarrollo Económico y Social al Comité distrital de seguridad ciudadana.

Nombrar también a Secretarios Técnicos mujeres (en Ecuador ha ocurrido)
Mirar la seguridad de un modo preventivo e integral, no sólo operativo (que es muy importante) sino también participativo.

CON LOS JÓVENES ES OTRA COSA!

El tema de jóvenes es otro mundo, complejo en sí mismo y potencialmente interesante, los jóvenes se muestran deseosos por aportar esfuerzos para mejorar la seguridad de nuestros distritos. Sin embargo –y para mala suerte- están asociados a actividades humanitarias, fiestas insulsas, partiditos de fulbito y “chiquilladas”...lejanas a las esperadas por los HOMBRES DE LA SEGURIDAD.

El barniz con el que ha sido “teñida” la imagen de los jóvenes los incapacita, sus actividades están desarticuladas del poder. Sólo pueden ser útiles para formar parte del equipo de serenos o como vigilantes. Sólo en ese contexto son útiles.

Pero las posibilidades son otras. Sí los jóvenes se articulan al poder tendrán voz, participación real, protagonismo y sobre todo efectividad en la seguridad ciudadana, pues les sobra creatividad, voluntad y visión del presente. Los y las Jóvenes tienen que dar mucho a este país, son la tercera parte de la población y tienen siempre latente el deseo del cambio. Necesitamos cambiar y cambiar para mejor.
Hans Gutiérrez
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1 Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana SINASEC. Red de Comités de Seguridad Ciudadana a nivel Regional, Provincial y Distrital que tiene por objeto coordinar eficazmente la acción del Estado y promover la participación ciudadana para garantizar una situación de paz social
2 Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana Conasec. máximo organismo encargado de la formulación, conducción y evaluación de las políticas de seguridad ciudadana; con autonomía funcional y técnica.
3 Integran el Comité Distrital de Seguridad Ciudadana:El Alcalde que lo Preside, la autoridad política, el Comisario, un representante del Poder Judicial, un representante de las Juntas Vecinales, un representante de las Rondas Campesinas.

4 Comité distrital de seguridad ciudadana CODISEC. Es el encargados de formular los planes, programas, proyectos y directivas de seguridad ciudadana, así como ejecutar los mismos en sus jurisdicciones, en el marco de la política nacional diseñado por el CONASEC. Igualmente supervisan y evalúan su ejecución.